En Pepino, el campesinado bla

En Pepino, el campesinado blanco, peninsular o criollo, observó el marasmopolítico, en medio del juego de fuerzas hostiles. Y desde el fin de laadministración del Gobernador General Sabás Marín, se acostaba y levantabasin saber quién habría de ser su gobernador.

Uno de los últimos gobernadores españoles, Ricardo de Ortega tuvo tresinterinatos el mismo año de 1898. Andrés González Muñoz murió a días de sunombramiento y el General Manuel Macías y Casado duró de febrero a octubre enel cargo antes de que Ortega lo sucediese como gobernador actuante con ladecepcionante y triste tarea de pasar el poder de la Isla al primero de trespacificadores del intervencionismo extranjero, quienes se turnaron comogobernadores militares ese mismo año de 1898: Nelson A. Miles, John R. Brooke yGuy Vernon Henry.

Los campesinos de origen peninsular, con anécdóticas nostalgias, comparabanlos sucesos locales y aquellos vividos o recordados y sucedidos en lasprovincias de España, donde surgía su ancestro familiar. Algunos de ellos yahabían comprendido las reformas autonómicas que representó el régimen deManuel Macías y Casado. Y eran apasionados autonomistas, aún liberales.Empero, el domicilio en Puerto Rico no cambió la condición socialsignificativamente del inmigrante peninsular pobre. Había rezago económico enEspaña lo mismo que en la isla. Por lo menos, en la isla siempre se presupusoque habría mayor paz. Así pensaron. Con cierta frontalidad, cónsona a suopinión política, para algunos inmigrantes españoles la razón de sudomicilio en la isla se cimentó en el descontento con las guerras internas enEspaña

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