Eclipsed from the headlines by the ongoing carnage, there is an active
civil resistance in Iraq that opposes the occupation, the torture regime
it protects, and the jihadi and Ba'athist 'resistance' alike.
Submitted by Wichin (not verified) on Fri, 11/25/2005 - 18:11.
En 1898, el gobierno de Estados Unidos ordena a su ya poderosa flota naval la invasión del territorio puertorriqueño, ejecutándose esta tras un implacable bom-bardeo sobre la capital puertorriqueña de San Juan. Este hecho marcó el principio de la aplicación de una política colonial clásica en Puerto Rico, cosa que no pudie-ron hacer en Cuba ni en Filipinas.
Existían entonces numerosas partidas sediciosas, entre ellas, una denominada como Los Macheteros, que es el origen histórico del nombre del Ejército Popular Boricua - Los Macheteros. Estas llamadas partidas sediciosas estaban divididas en sus objetivos. Algunas exigían, además de reivindicaciones sociales, el respeto a los derechos humanos y civiles de los puertorriqueños, al igual que la libertad para Puerto Rico. Otras se dedicaban a obtener beneficios mediante actos ajenos a los mejores intereses políticos y sociales de los puertorriqueños.
Desde muchos meses antes de la invasión, Puerto Rico había logrado su autono-mía política tras décadas de luchas anticoloniales, y negociaciones con el régimen monárquico español. Uno de los artículos fundamentales del pacto político enton-ces concertado entre el pueblo de Puerto Rico y España expresaba, con toda clari-dad, que el mismo no podía ser unilateralmente modificado por ninguna de las partes, por lo que cualquier modificación política no podía ser impuesta por Espa-ña sin el tácito consentimiento del pueblo puertorriqueño. Ha sido ampliamente demostrado, por juristas expertos en la ley internacional, que el Tratado de París, firmado entre Estados Unidos y España en 1898, constituía una violación del Pacto Autonómico acordado entre el régimen de España y los representantes del pueblo puertorriqueño. El Tratado de París constituía, de hecho, una imposición de carác-ter militar que permitía la usurpación de la soberanía que legítimamente le corres-pondía al pueblo puertorriqueño, mediante un "traspaso" del territorio y del pueblo puertorriqueño a los Estados Unidos.
Estos hechos reafirmaron el derecho ya reclamado durante más de un siglo por el pueblo puertorriqueño a su independencia nacional y al pleno ejercicio de su sobe-ranía. La administración política de Estados Unidos sobre Puerto Rico, durante los primeros años de su usurpación de nuestro territorio nacional, le fue asignado a las fuerzas militares y navales de ocupación. De inmediato, estos se dieron a la tarea de intentar destruir la personalidad nacional del pueblo puertorriqueño, su cultura, costumbres e idioma, todo ello ejerciendo el total control sobre la econo-mía nacional, sobre la superestructura ideológica sobre los medios de comunica-ción y formativos, y sobre todas aquellas agencias que tienen la responsabilidad de establecer las normas de vida de un pueblo.
The inconvenient facts and unanswered questions surrounding the attacks are legion, but the endemic sloppiness of the self-styled "researchers" is delegitimizing the entire project of critiquing the "official version." The ostentatiously named "Truth movement" is not clearing the air, but muddying the water.
WW4 Report pamphlets
WAR AT THE CROSSROADS
An Historical Guide Through the Balkan Labyrinth
The Balkan region is intensely multicultural—a point of crossroads and clash for some of the world's major religions, cultural spheres, and economic systems. While there have been vicious wars in Balkan history, these have taken place in the context of manipulation by imperial powers—from the Roman empire to NATO.
WW4 Report pamphlets
TOMPKINS SQUARE PARK:
LEGACY OF REBELLION
A Century and a Half of Protest & Resistance on New York's Lower East Side
A concise chronicle of the Tompkins Square riots of 1857, 1863 (Civil War draft riots), 1874, 1877 (national railroad strike), 1967 (hippies fight back) and 1988 (anarchists versus police state)—and how the battles over one small park in lower Manhattan have been a microcosm of the class and social struggles that have shaped America and the world.
Machetero@USPen2005.
En 1898, el gobierno de Estados Unidos ordena a su ya poderosa flota naval la invasión del territorio puertorriqueño, ejecutándose esta tras un implacable bom-bardeo sobre la capital puertorriqueña de San Juan. Este hecho marcó el principio de la aplicación de una política colonial clásica en Puerto Rico, cosa que no pudie-ron hacer en Cuba ni en Filipinas.
Existían entonces numerosas partidas sediciosas, entre ellas, una denominada como Los Macheteros, que es el origen histórico del nombre del Ejército Popular Boricua - Los Macheteros. Estas llamadas partidas sediciosas estaban divididas en sus objetivos. Algunas exigían, además de reivindicaciones sociales, el respeto a los derechos humanos y civiles de los puertorriqueños, al igual que la libertad para Puerto Rico. Otras se dedicaban a obtener beneficios mediante actos ajenos a los mejores intereses políticos y sociales de los puertorriqueños.
Desde muchos meses antes de la invasión, Puerto Rico había logrado su autono-mía política tras décadas de luchas anticoloniales, y negociaciones con el régimen monárquico español. Uno de los artículos fundamentales del pacto político enton-ces concertado entre el pueblo de Puerto Rico y España expresaba, con toda clari-dad, que el mismo no podía ser unilateralmente modificado por ninguna de las partes, por lo que cualquier modificación política no podía ser impuesta por Espa-ña sin el tácito consentimiento del pueblo puertorriqueño. Ha sido ampliamente demostrado, por juristas expertos en la ley internacional, que el Tratado de París, firmado entre Estados Unidos y España en 1898, constituía una violación del Pacto Autonómico acordado entre el régimen de España y los representantes del pueblo puertorriqueño. El Tratado de París constituía, de hecho, una imposición de carác-ter militar que permitía la usurpación de la soberanía que legítimamente le corres-pondía al pueblo puertorriqueño, mediante un "traspaso" del territorio y del pueblo puertorriqueño a los Estados Unidos.
Estos hechos reafirmaron el derecho ya reclamado durante más de un siglo por el pueblo puertorriqueño a su independencia nacional y al pleno ejercicio de su sobe-ranía. La administración política de Estados Unidos sobre Puerto Rico, durante los primeros años de su usurpación de nuestro territorio nacional, le fue asignado a las fuerzas militares y navales de ocupación. De inmediato, estos se dieron a la tarea de intentar destruir la personalidad nacional del pueblo puertorriqueño, su cultura, costumbres e idioma, todo ello ejerciendo el total control sobre la econo-mía nacional, sobre la superestructura ideológica sobre los medios de comunica-ción y formativos, y sobre todas aquellas agencias que tienen la responsabilidad de establecer las normas de vida de un pueblo.